Primer Templo Luterano de habla Hispana en Sudamérica.

El 27 de enero de 1924 fue la dedicación del que llegó a ser el primer templo luterano de habla hispana en toda Sudamerica. Se halla en la esquina de las calles Simbrón y Cuenca del barrio de Villa del Parque, en la Ciudad de Buenos Aires, República Argentina, y es la sede de la Congregación El Redentor una de las congregaciones de la Iglesia Evangélica Luterana Unida (IELU).

Fotografía del Templo Luterano en Simbrón y Cuenca de Villa del Parque tomada cuando aún no estaba terminada la casa Pastoral. 1923-24

Esta breve reseña histórica, en poco espacio, relatará los avatares que sucedieron para llegar a tener un lugar de adoración desde los inicios y no señalará sino algunas de las dificultades que se debieron sortear para dedicar el primer templo luterano de habla hispana en Sudamérica para predicar la palabra y administrar los Sacramentos.

La obra luterana en castellano había comenzado en 1905 cuando el Rev Silas David Daugherty se enteró por boca de un misionero de la Iglesia Metodista que desde medio siglo antes oleadas de luteranos alemanes y de los países escandinavos habían arribado a la Argentina para radicarse.

Aquel pionero pensó que sería necesario investigar las condiciones para fundar una iglesia cristiana nacional de confesión luterana, ya que de otro modo los descendientes perderían la identidad luterana si no se los atendía en el idioma del pueblo argentino.

S.D.Daugherty llegó a ser el primer misionero luego de batallar y convencer a su iglesia para que lo enviara a la Argentina. Arribó desde los Estados Unidos en Diciembre de 1908 por iniciativa del Sínodo del Este de Pennsylvania, que a su vez era parte del Sínodo General de la Iglesia Evangélica Luterana en los Estados Unidos uno de los cuerpos luteranos, pero no el único, en que se organizaba la iglesia luterana de aquel país por aquella época.

Rev. Dr. S.D. Daugherty con un grupo de luteranos en Belgrano

Como no había estructura misionera luterana para América Latina Daugherty fue enviado a la Argentina sin hablar castellano, aunque aquí lo aprendió, bajo la dirección de la Junta de Misiones Internas y sostenido por la Sociedad Femenina de Misiones Internas y Externas, la única organización luterana que estuvo dispuesta a invertir sus fondos en esta empresa misionera.

A poco de llegar comprendió que la obra debería de ser realizada inmediatamente en castellano no sólo para los descendientes de luteranos sino para que la doctrina luterana colaborara en la edificación de un país que no había leído para entonces la Biblia en su totalidad, no adoraba a Dios en castellano en la liturgia sino en latín, y no sabía organizarse como iglesia desde la base, algo que poseía la Iglesia Luterana.

El pionero realizó varias obras en la Ciudad de Buenos Aires y en sus alrededores. Una breve reseña nos dice que para llegar a inaugurar el primer templo luterano de habla castellana en Sudamérica en Enero de 1924 se requería una gran convicción por parte de aquel cristiano.

El lugar permanente de culto fue siempre una dificultad adelantada por Daugherty en Enero de 1909. El misionero solicitaba un sitio de culto apropiado y no salones o habitaciones al frente de cualquier casa. Luego de haber organizado la congregación escandinava, una mezcla de todas las nacionalidades, que desapareció mas tarde, solicitó una capilla portátil a la Junta de Extensión que costaría unos U$S 2500 oro. Pensaba utilizarla temporariamente para luego fundar otras obras. La Junta rechazó el pedido.

Un año después reiterará la solicitud para su nueva obra de Belgrano. El trabajo progresaba y requería pues otras condiciones físicas y por ello Daugherty reclamará una vez más un lote y una capilla propia o un lugar alquilado exclusivo para poder realizar su tarea no condicionado por cuestiones de horarios inconvenientes o porque otros grupos necesitaban el lugar de reunión. Este pedido fue desoído otra vez.

Por un tiempo utilizó la iglesia Presbiteriana "Smith Memorial" que se halla en el barrio de Belgrano, pero no todos los domingos del mes, sino sólo los primeros, terceros y eventualmente quintos, y además pagando un precio que le fue resultando inaccesible. por ello alquiló lo que llamaba "Italian Hall" de la calle Moldes 2159, pero era utilizado también "para danzas, conciertos, etc. los domingos por la tarde, por lo que se supone que nosotros debemos terminar alrededor de las once de la mañana".

Hacia mediados de 1910 el Rev. S.D. Daugherty comenzó a examinar en la línea del F.C Pacífico - hoy F.C. San Martín - las zonas de Villa del Parque, Santos Lugares y Caseros. En estos dos últimos lugares realizó obra en Inglés y en Caseros organizó una congregación de habla inglesa con escoceses empleados del ferrocarril. Pero la zona de Villa del Parque se retrasó por causa de los cuestionamientos que había en los EE.UU. sobre el trabajo de Sudamérica.

Los asuntos financieros no se arreglaron, al contrario se agravaron aún más, porque había más trabajo y menos recursos.  En marzo de 1911 apela a la buena voluntad de la Junta de misiones internas: “las necesidades de sus misioneros son fondos con que asegurar un lote y ayudar para la construcción de una capilla, y si no nada más que una capilla portátil, que pueda ser emplazada en un lote alquilado, de modo que podamos tener un hogar para la iglesia y que esta obra, de aquí en adelante, muestre algunas marcas de permanencia”. “Somos extranjeros en una gran metrópolis y en la capital de la República Argentina”.

Pero por la incomprensión de algunas personas influyentes en su iglesia natal su “llamado de Macedonia”, como él mismo lo denominaba, fue interrumpido en 1912 por decisión de la Convención del Sínodo General.

Sin embargo, si bien el trabajo en Villa del Parque se fue retrasando, antes de ser sacado de su “llamado de Macedonia” realizó un acto ministerial que daría una continuidad al trabajo en castellano comenzado por el pionero Daugherty y a la que sería futura Iglesia Evangélica Luterana Unida: bautizó el 7 de Julio de 1912, poco antes de zarpar para Nueva Cork, a una niña de un matrimonio de ascendencia sueca y escocesa, que había nacido el 3 de mayo de 1912 y se llamaba Margaret Hedvig Hessling.  La familia residía en Argerich 3674 de Villa del Parque.

Margaret Hedving Hessling con un grupo de niños del primer IEA creado por el Dr. Müller y entre ellos se encuentra también Carlos Fernandez Wilson

Este bautismo está registrado en el libro ministerial de la Congregación “El Redentor”, lo que prueba que siguió trabajando en la zona. Más tarde esta niña se confirmó el 31 de octubre de 1925. Toda la familia perteneció a la Congregación el Redentor de Villa del Parque por muchos años y el padre de aquella niña fue miembro del primer Consejo de la Congregación en 1921 cuando el Rev. Dr. Eduardo H. Müller realizó la fundación definitiva. El último acto ministerial relacionado con esta familia data de 1958.

Luego de regresar a los EE.UU., sin embargo, siguió luchando y logró reunir a su alrededor otros “soñadores” que luego del “Congreso acerca del Trabajo Evangélico en América Latina” reunido en la ciudad de Panamá en 1916, al que asistió como delegado, fundaron la Sociedad Interluterana Misionera para America Latína (Pan Lutheran Missionary Society for Latin America en Inglés).

Esta Sociedad envió como misionero en Enero de 1917 al Rev Efraim Ceder. La primera tarea de éste fue fundar y organizar la Iglesia Luterana Sueca de Buenos Aires. Una vez realizado este trabajo se trasladó la novel congregación a la Iglesia Luterana de Suecia. Este hecho disgustó a los miembros de la Sociedad Interluterana que habían enviado al Rev Ceder a la Argentina. No cuestionaban que hubiera organizado una iglesia de habla sueca, pero sí que la traspasara sin permiso, no la utilizara como base de la futura misión argentina y abandonara la obra en castellano.

Cuando fue constituida la Iglesia Luterana Unida en America (ILUA, ULCA en inglés) en 1918 la Sociedad Interluterana traspasó la obra de la Argentina a la Junta de misiones Extranjeras de la ILUA (JME). Ceder, a pesar de la reciente e inesperada muerte de su joven esposa, él también era muy joven, y de tener que atender a sus pequeños hijos, reasumió el trabajo en castellano comenzado por Daugherty en Belgrano y en Villa del Parque. En esta localidad fundó junto con otras personas de la zona el “Centro Social de Jóvenes Evangélicos de Villa del Parque” en Septiembre de 1919.  Sin embargo, ya estaba quebrado por la pena. Y además había llegado como misionero al país enviado por la Sociedad Interluterana Misionera para América Latina y no le gustaba trabajar para la JME de la ILUA ya que él mismo pertenecía al Sínodo de Augustana (un sínodo de EE.UU. de colonos e inmigrantes suecos) que no entró a formar parte de la ILUA.

Por lo tanto, la Junta de Misiones (JME) envió al Rev. Dr. Eduardo H. Müller quien organizó en forma definitiva la Congregación El Redentor de Villa del Parque y otras congregaciones y lo que iba a ser la primera iglesia luterana de habla hispana en sudamérica – la Iglesia Evangélica Luterana Unida.

Luego de utilizar por tres años una capilla de madera emplazada en la calle Pedro Lozano 3151 de Villa del Parque, planeó y edificó con la ayuda de arquitectos locales el primer templo luterano de habla hispana en Sudamérica, cuya piedra fundamental en solemne ceremonia fue colocada el 6 de mayo de 1923.

La Capilla de madera en Pedro Lozano

El segundo templo dedicado dos años después era el que se erigió en San Miguel, Provincia de Buenos Aires.

Debido a la inoportuna muerte del Rev. Dr. Eduardo H. Müller el 22 de noviembre de 1923, el que fuera misionero enviado por la ILUA, y que estuviera al lado del Dr. Müller, Rev. Paul Machetzki, había enviado un cable que decía: "El fallecido Dr. Müller había comprado varios lotes de terrenos en una esquina envidiable de Villa del Parque y había contratado la edificación de la Iglesia, Escuela Dominical y Casa Pastoral en U$S 55.000 oro, todo lo cual está muy avanzado, aparte de pagar por la tierra, sólo se ha pagado U$S 15.000 oro de la construcción de los edificios".

¿Qué había ocurrido? Ya se dijo antes que la edificación de una capilla o templo demandó mucho tiempo para convencer a las autoridades de la iglesia en EE.UU. Al comienzo del ministerio del Rev. Ceder y luego de llegar el Dr. Müller la obra misionera debió alquilar un local en los altos de las calles Nazarre y Cuenca. Más tarde, pudo construir una capilla de madera en el solar alquilado de la calle Pedro Lozano 3151, entre las calles Cuenca y Helguera, donde también se fundo y organizó el Instituto Evangélico Americano.

Colocación de la piedra fundamental

El edificio alquilado se pensó en comprarlo, ya que al principio se le hicieron mejoras. Pero, el dueño, quizás empujado por miembros de la Iglesia católicorromana, le comunicó a la misión que debía abandonar el lugar luego de terminado el contrato. Aproximadamente tres años después se construyó allí el Templo de la Parroquia Santa Ana de la Iglesia Católicorromana y más tarde el Colegio San José de la mencionada iglesia.

Instituto Evangélico Americano e Iglesia en Pedro Lozano. 1921-1922

Esta circunstancia impulsó al Rev. Dr. Müller a buscar otro solar. Encontró que en la esquina de Simbrón y Cuenca había terrenos disponibles que en total harían un cuarto de manzana. Müller compro dos de la esquina a su nombre con dinero de la Junta y uno también a su nombre sobre la calle Simbrón pero con su propio dinero para construir su casa ya que pensaba quedarse para siempre en el campo misionero. No sabía que pronto moriría y se cumpliría lo que pensaba pero de otro modo.

Una vez que se comenzó la edificación del templo el Dr. Müller compró un terreno más sobre la calle Cuenca que lindaba con los fondos de los dos primeros. El dinero requerido fue recogido por la congregación. Esta adquisición permitiría edificar el lugar del altar más amplio y construir salones para la Escuela Dominical. Al mismo tiempo, empezó a edificar la casa pastoral ocupando una pequeña porción de los terrenos del templo.

Esquina de Simbrón y Cuenca antes de la edificación del Templo. 1922

Los costos finales de la edificación y mobiliario del templo fueron: terrenos de la esquina comprados por la Junta de Misiones m$n 7312.10 y terreno lindero del fondo m$n 6441,50 comprado por la congregación, lo que hace un total de m$n 13.753,60. La edificación y el mobiliario costaron m$n 78.691. Aproximadamente unos U$S 30 mil valor oro. Según dicen las crónicas enviadas a EE.UU. un precio muy razonable ya que en EE.UU. no hubiera costado menos de U$S 40.000 valor oro sólo el edificio sin el mobiliario.

Ante estas circunstancias la Junta de Misiones envió al Rev. Dr. Luther B. Wolf, su secretario ejecutivo, con poder general, en diciembre del mismo año para ordenar la misión, solucionar serios problemas legales de traspaso de propiedades y presidir la solemne ceremonia de dedicación del Templo.

La Congregación El Redentor de la Iglesia Luterana Unida y su Templo con la excepción de la Iglesia Evangélica Luterana de Puerto Rico son los primeros en haber predicado la Palabra y administrado los Sacramentos en el idioma castellano en forma exclusiva en toda América Latina.

Interior original del Templo.

El Rev. Dr. Müller en la esquina del templo donde se colocaría la piedra fundamental.

El Templo, Casa Pastoral e Instituto Evangélico Americano

Iglesia e Instituto Evangélico Americano en su primaera ubicación en la calle Pedro Lozano. 1921.

::::: Por Ricardo Pietrantonio